Carta de la semana
Las cartas son mi rinconcito. Ese lugar donde me siento con una tacita de café y les hablo como le hablaría a alguien que quiero mucho.
Quienes me leen están en Estados Unidos, en España, en Chile, muchas veces lejos de casa y cargando cosas que a veces no le cuentan a nadie. Me gusta imaginar que la carta les llega como un abrazo largo, sin prisa y sin pedir nada a cambio.
Desde las terapias de tercera generación aprendí que sanar no es eliminar lo que duele, sino hacerle espacio. Por eso en mis cartas no te pido que dejes de sentir la nostalgia, la culpa o el miedo. Te invito a sentirlos con más ternura y a preguntarte hacia dónde quieres caminar, aunque el camino se sienta pesado.
Yo también me caigo y me vuelvo a levantar.
Si una de mis cartas te llegó justo el día que la necesitabas, quiero que sepas que yo también la necesitaba escribir.












